No empecé construyendo software. Empecé como ingeniero de alimentos, aprendiendo a modelar procesos, controlar calidad y resolver problemas con análisis y estructura — mucho antes de tocar una línea de TypeScript.
Eso cambió cuando entré al desarrollo de software: primero construyendo interfaces, después sistemas backend, y con el tiempo asumiendo decisiones de arquitectura de punta a punta. En Belvi Digital trabajé en Zeus, una plataforma IoT para dispositivos médicos estéticos, y PLEI, una plataforma e-learning — empecé en frontend y fui asumiendo responsabilidades backend y full stack. En Alaska Tech, la empresa que cofundé, diseñé el backend de VeciApp, un marketplace que conecta comerciantes locales con su comunidad.
"Dejé de tratar la IA como un plugin y empecé a tratarla como un sistema."
Ese mismo principio guía mi trabajo: entender primero el producto y el problema, y después elegir la arquitectura que realmente encaja con él.